lunes, 23 de julio de 2012

¿QUIENES SOMOS?
  
  “Las mujeres, como los pueblos y las naciones, si no son económicamente libres nadie les reconoce ningún derecho”. 
Eva Perón 

  El Sindicato de Amas de Casa de la Republica Argentina (SACRA) nació como una esperanza el 12 de marzo de 1983 en la ciudad de San Miguel de Tucumán. A partir de entonces, el SACRA se constituyó como una organización defensora de los derechos de las mujeres cuyo objetivo es articular los valores familiares del trabajo en el hogar con la organización solidaria de un sindicato. Por largos años, prácticamente desde la muerte de Evita, las amas de casa habíamos estado solas en la defensa de nuestros derechos y de nuestras familias. Nos encontrábamos divididas entre el mundo público y el privado e inclusive le restábamos importancia a nuestras labores domésticas, como si lo único que mereciera ser considerado como trabajo fuera el remunerado: – ¿Trabaja? – No, soy ama de casa. O a la inversa: – ¿Es ama de casa? – No, trabajo. Estas ideas resonaban fuerte en nuestro interior. Pero claro, ¿quién puede sustraerse absolutamente a los valores transmitidos como obligatorios y naturales? Desde que creamos el SACRA supimos que si lográbamos darnos el lugar de trabajadoras que la sociedad no nos reconocía, estábamos abriendo un camino hacia la igualdad de derechos de las mujeres. Pero unas pocas no bastábamos para hacer visible lo invisible. Debíamos ser muchas. Con este anhelo, fuimos alcanzando metas inéditas, antes impensables, como llegar a las 23 filiales en 19 provincias del territorio nacional, todas ellas luchando coordinadamente por la reivindicación del trabajo de las mujeres en sus hogares, intentando que se le reconozca a esta labor el mismo estatus que el de cualquier otro tipo de trabajo fuera del hogar. En 2001 conseguimos la creación de la primera obra social de y para mujeres, la Obra Social del Sindicato de Amas de Casa de la República Argentina (OSSACRA). Gracias a OSSACRA, las amas de casa pueden ser titulares de una obra social y además incorporar a su grupo familiar al programa de salud integral que brinda la entidad. Otro de los grandes logros del sindicato fue obtener la jubilación para las amas de casa, ahora reconocidas por el Ministerio de Trabajo de la Nación como “trabajadoras del hogar”, lo cual nos permitió acceder a un régimen previsional y también construir nuestra propia obra social. Actualmente seguimos reclamando la inscripción gremial del SACRA porque mientras no se reconozca al ama de casa como sujeto de derecho laboral, difícilmente pueda erradicarse la discriminación, la violencia y la inequidad que hoy sufren millones de mujeres en la Argentina y en el mundo. En función de las políticas de recuperación de las instituciones del derecho laboral y de distribución del ingreso iniciadas en 2003 por el gobierno de Néstor Kirchner, proponemos la creación del Consejo del Trabajo Doméstico en el Ministerio de Trabajo de la Nación, que incluya el trabajo remunerado y el no remunerado para jerarquizar y reconocer el valor social y contribución económica del segundo. Fue precisamente el presidente Kirchner quien puso especial esfuerzo en restituir y poner en valor la familia, la dignidad del trabajo y la solidaridad, todos ellos puntales para la reconstrucción de nuestra patria, y quien hizo realidad la principal reivindicación de miles y miles de mujeres argentinas: el derecho a la jubilación. Su política de inclusión y la moratoria previsional que se implementó durante su mandato, posibilitó que unas 2 millones de mujeres se jubilaran. Mucho hemos logrado con la recuperación del trabajo, la producción y el consumo, y todavía mucho necesitamos para lograr equidad. Desde el SACRA seguiremos luchando para reivindicar que se reconozcan nuestros derechos en el marco del principio de igualdad de trato y de oportunidades.


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